Desde la más remota antigüedad, la paloma mensajera ha sido empleada como medio de comunicación por su misterioso don de orientación y por su fidelidad y amor al palomar.
La Historia Sagrada habla del primer mensaje traído de tierra al mar: el ramo de olivo que la paloma llevó al Arca de Noé para anunciar que las aguas del diluvio universal habían bajado.
A partir de 1820 se obtenían en Amberes (Bélgica) las primeras noticias de las bolsas extranjeras por medio de palomas mensajeras, y más de una operación famosa se realizó en base a los informes vehiculizados por el correo alado.
La paloma mensajera no pasa de actualidad, ni en paz ni en guerra. Pese a todos los adelantos de la técnica de telecomunicaciones, sigue siendo un medio eficaz de transmisión de mensajes.
La paloma tiene un peso medio comprendido entre 425 y 525 gramos. Es capaz de franquear en un solo día distancias de 700 a 1000 kilómetros a velocidades medias superiores a los 90 kilómetros por hora.
La suelta de palomas en actos patrióticos es una tradición. La paloma es el símbolo de la paz y el abrir las canastas para soltarlas significa Libertad e Independencia, porque al salir del encierro son libres e independientes.
La colombofilia es el arte de criar, cultivar y correr a las palomas mensajeras con fines deportivos. Sus fundamentos se basan en la capacidad innata que tiene este animal en volver a su palomar cuando se la deja en libertad, a grandes distancias del mismo, por el entrenamiento a que se la somete y por su amor al palomar y al colombófilo que la atiende.
Precursores de la colombofilia argentina
Emilio Duvivier nació en Andenne, provincia de Namur, Bélgica, el 13 de agosto de 1859. Desde muy joven, en sus ratos libres, se dedica a sus dos pasiones: la música y las palomas. Contratado en 1886 por la fábrica de papel La Argentina en la ciudad de Zárate (Buenos Aires) se embarcó en Burdeos, Francia, junto a su esposa y un hijo de pocos meses de edad, el 15 de julio de 1886. Trajo en su equipaje una jaula con cuatro casales de palomas mensajeras. Arribó a Buenos Aires, a bordo del vapor “Senegal”, el 15 de agosto y el 16 llegaba a Zárate. Junto con su compañero de viaje Pedro Van Den Zander bien pronto hicieron conocer este deporte y su entusiasmo se comunicó a otros aficionados.
Don Emilio falleció a los 77 años, el 15 de julio de 1936. Justamente el día que se cumplían 50 años de su partida hacia la Argentina. Así comenzó una historia de colombófila argentina que está rondando los 120 años de antigüedad.
